noviembre 11, 2008

Cuando uno se pasea



La ciudad es bellísima. Para el turista bisoño (o sea nosotros) tiene muchos atractivos, para el conocedor y/o especialista no se diga.

Por cuestiones de comodidad llegamos a un hotelito en la orilla de la ciudad muy austero, pero muy cómodo.

Serïnde y Sidurti en la hueva, total pero merecida, el viaje fue largo y tortuoso, sobretodo para Serïnde.
Desde el punto de vista de Sidurti

Una vez descansados nos lanzamos a turistear a los lugares clásicos, empezando con la visita obligada a la Iglesia de Santa Prisca. Previamente tuvimos que sortear nuestro primer obstáculo:

Las calles de Taxco se caracterizan por 2 cosas:

1. No tienen banquetas.
2. Tienen en el suelo una línea blanca que va directito al centro


Como nuestro hotel estaba en una zona de la ciudad que no conocíamos (aquí entra la aclaración de que Sidurti y yo estabamos visitand la ciudad por segunda vez), empezamos a recorrer una calle que resultó una subida monstruosa:

Tengo la duda sobre si la niña se tapó del sol o de la cámara

Una pinche subida hasta donde la vista alcanzaba... y nuestro objetivo aún estaba lejos.


Por lo que mejor optamos por otra ruta. Ya de bajada vimos el nombre de la calle y entendimos:

¡Plop!

Independientemente de la idea que muchos tenemos de la religión como instrumento de dominación, la iglesia de Santa Prisca resulta impresionante e instructiva si uno va en plan de estudioso (que no era nuestro caso, pero ya estando ahí nos dieron nuestros 5 min. de erudición) y, sin necesidad de estar de acuerdo, mucho menos justificar, es posible comprender el momento histórico en el que surgen construcciones como esa.




















A la izquierda el exterior y a la derecha parte del interior, del cual sacamos un chingo de fotos, pero creo que con eso ya se dan una idea.




















e un lado el quiosco clásico, del otro el monumento al minero, que a huevo se encuentra uno en las ciudades de tradición minera, como Real del Monte (Hidalgo), Fresnillo (Zacatecas)... y Taxco mismo.

Mientras el pato y la puerca se daban un atracón de pasta, por la ventana se veía esto:

Es un mirador. Ya sabrán cómo se ve desde ahí

Otra de las atracciones es la tercia de estatuas que inmortalizan la (bárbara) tradición de los flagelados de Semana Santa. Aquí las muestras.

Esta bien que tienen fe pero que no chinguen... me aflora lo ateo.


Ese de la izquierda no es un flagelado, nomás está medio madreado por la joda de la Loma Larga.

Como llegamos ya tarde y nos cansamos pronto nos fuimos a descansar temprano, aunque aún estuvimos viendo tele y tragando dulces un muy buen rato. Al día siguiente, por razones que después explicaré, cambiamos de hotel y pasamos a algo digno de nuestra catego:



Mugre cuarto estaba mejor que mi casa

Otra de las atracciones que la ciudad ofrece es el Museo Virreinal conocido como La Casa Humboldt, en la cual se encuentra una exposición temporal sobre brujería y a la que tuvimos acceso en una visita nocturna gracias a algunos manejos mágicos, que incluyeron trago y comida hasta la saciedad.




Ahí sí les falló: Se supone que las tablas eran de piedra y esa réplica es de madera.


Hasta se les antojó ¿verdad?


Ya andaba peda la cámara

Los 2 del centro son unos españoles que ya andaban medio pedos y, luego supimos, siguieron con la fiesta.

¿Se acuerdan del Xto que se veía a lo alto?


Una persona que fue al viaje decía que es nuestra versión mexicana de aquel del Corcovado ¿será?

Y yo de pendejo que respondo: Pues yo pensaba en el Cerro del Cubilete. No me zapeó nomás porque es muy correcta.



Pues subimos, no sin algo de esfuerzo, está re lejos y algunos weyes andaban bien crudos de la peda anterior y algunos ni fueron (te lo perdiste Serïnde).


Mi foto con el (literalmente) altísimo

Ahí está la pizzería donde tomé la foto que vieron anteriormente.

No lloren por mí. Yo ya estoy muerto

Tan bien nos fue que hasta cenita tuvimos.

Y ya al final y para descansar nos quedamos en un tercer hotel ¿mucha lana? no. Simplemente tuvimos la oportunidad de andar por allá, que fue muy divertido y relajante. Hasta chance tuvimos de ir al tianguis de la plata.

He de decir que, así como más del 90% del género masculino, odio chacharear. Pero ni modo, me jodí.


¡Pinche maña de andar haciendo origami con las toallas!

Estando ya de paseo nocturno nos dimos cuenta de que allá no nombran las calles con nombres mamones e intrascendentes como Miguel Hidalgo o Francisco I. Madero. Allá les ponen nombres de verdaderas personalidades:

Y justo frente a la presidencia municipal

Y para rematar nos encontramos con: ¡La Academia región Taxco!


Cortesía de un colegio de Bachilleres de por allá

Con mucho dolor y los deseos de volver nos despedimos de tan hermoso lugar


Ningún animal fue herido en el viaje, ni en la realización de esta entrada.

Agradecemos al Hotel Taxqueñito, al Posada de la Misión y al San Fernando (de este no hay página web) por tan amable hospitalidad. Me cae que sí regresamos.

Ah, por cierto, fuimos a Taxco a esto.

6 comentarios:

Cuando tres se pasean, uno puede tomar imágenes de dos... es así que pude apreciar, tal vez más tiempo del realmente necesario, la comodidad del primer hotel en que se instalaron. Es más, voy a verlo otra vez...

La ciudad es bellísima.
- Muy cierto.

Independientemente de la idea que muchos tenemos de la religión como instrumento de dominación, la iglesia de Santa Prisca resulta impresionante e instructiva.
- Eso no se niega.

¿En serio hay flageladas enseñando los pechos?

Se supone que las tablas eran de piedra y esa réplica es de madera.
- Por no mencionar en hebreo y sin numeritos romanos.

Ya andaba peda la cámara.
- XD

¿Qué no el Cristo del Cubilete está sobre una bola o algo por el estilo?

odio chacharear
- Estoy contigo compañero.

¡Pinche maña de andar haciendo origami con las toallas!
- Pues que bien quedó.

no nombran las calles con nombres mamones e intrascendentes
- Y espérate a que le pongan a alguna Calderón (y no de la Barca).

¿Y va a haber resumen del Coloquio de Religión?

Saludos y felicidades.

Thejab: Pues más que comodidad, era ya el deseo de descansar, ya que el viaje hasta esas camas fue agotador. Pero el hotel más cómodo fue el tercero.

Viejo Errante: No había notado lo de los números romanos. Y sobre el resumen, trabajo en ello. Es necesario estructurarlo bien.

El viaje hasta esas camas (en Taxco los el sistema métrico es diferente...unos 300 metros se convierten en 3000)
Además eran las ansias por estar en esa ciudad y romper con la rutina-

Muy amena la reseña, hasta me dio ganas de haber ido con ustedes.
Enhorabuena!!

Besos.

Ya tiene pág. el Hotel San Fernando, pero ahora se llama Hotel el Rey Taxco: http://www.hotelelreytaxco.com

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