octubre 03, 2008

De la flojera de leer


Como ustedes ya saben y si no pues ahora mismo se enterarán, trabajo en una librería.
En el tiempo que llevo ahí he aprendido varias cosas y reafirmado otras tantas que ya sabía, por ejemplo, que tengo en mi cabecita una enoorme lista de libros leídos o mínimo referenciados.
Tal vez no he leído tanto como desearía, pero al menos conozco algo de los temas y tengo la extraña capacidad de recordar los títulos y ubicaciones de los textos.

Viviendo entre tanto libro me he dado cuenta de que la mayor parte de la gente que llega busca libros que escuchó en tal o cual lado, textos -la mayoría de superación personal- que Fulanita o Menganita le recomendaron o ya de plano porque son libros que les pidieron en la escuela.
Uno que otro llega buscando libros de los novedosos o más vendidos, y otros simplemente se dejan seducir por la cantidad de libros que tenemos ahí...o por las maravillas que mi jefa les cuenta con tal de vender -eso sí, me quitaría el sombrero ante esa mujer que puede vender cinco libros a una persona que sólo preguntó por uno.

A este esbozo de clientela tengo que añadir una sub especie de lector: El flojo.
Si, no ha faltado aquél cliente que debe leer tal o cual libro pero que, al ver la cantidad de páginas -muy engañosas por cierto- se espanta y de inmediato nos mira y dice :¿No lo tienes en resumen?
Una cosa es que nos pidan otra edición por el tamaño de la letra, el precio o la calidad del papel... pero realmente molesta demasiado que alguien llegue pidiendo un resumen de tal o cual libro. El colmo, hasta ahora, ha sido un amoroso padre que pidió un resumen de Harry Potter 1 para regalar a su niña, ¿la razón? Que eran demasiadas hojas y a la nena no le gusta leer.

¿Cómo fomentar en los niños el hábito de lectura si, desde el principio, se les presenta como un acto obligado, tedioso y aburrido?
Esa es una de las principales excusas para no leer: La flojera, el tedio o aburrimiento. Se considera que la lectura, como hábito, es sólo para el aula, ya que no es algo practico o útil para la vida diaria.

Según estadísticas -realizadas por quien sabe quién, pues a mí nunca me han preguntado- en nuestro país son pocos los libros que, per capita, se leen al año, pero eso de las estadísticas es bastante engañoso, especialmente ese tipo de encuestas ya que se consideran sólo a los libros como si éstos fueran el único origen de las letras.
Leemos, y mucho. El problema es la calidad de lo que leemos, vaya, si no pregúntense porqué hay revistas como TV Notas que son semanales o bien periódicos con encabezados amarillistas y llenos de hartas, hartas fotos...y, por supuesto, muy poco texto.
¡Ah! Se me olvidaba, somos algo cercano a una cultura visual, así que aquello con imágenes si nos llama la atención, es más, a veces se prefiere esperar a que salga la película antes que leer el libro; también hay quienes prefieren la versión fílmica y hacer el reporte en vez de leer la novela. Es más sencillo,es algo más digerible a fin de no pensar demasiado.

2 comentarios:

Triste pero cierto.
En mi experiencia, un amigo mio me habla de todas las bondades que leer implicaría pero él no lo hace porque "no tiene tiempo", que es la segunda razón por la que las personas no leen.
Ahora, es cierto que leer por recomendación es algo extendido, a mi me sucede, en fin.

ni modo, aquí nos toco vivir dice la señora pacheca. mejor le hubiera comprado el audiolibro jojo...

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