julio 26, 2007

Misioneros virtuales

El second life se ha convertido en una nueva ventana a lo virtual.
Algunos lo consideraremos un juego, pero hay personas que se ofenderían con tal calificativo.Se trata, precisamente de otro mundo virtual. Una especie de juego de rol, foro de discusión y chat que me maneja por medio de una tercera dimensión.
En second life todo cuesta, también es difícil "ganarse" la vida o los LS. ya sea bailando o permaneciendo sentado durante minutos en ciertos lugares que te pagarán por hacerlo.Su función es, precisamente tener una segunda vida por medio de la web, por lo tanto hay de todo. Desde bares, lugares de encuentros, escuelas, tiendas,etc.
Sí, hay de todo, incluso sucursales de algunas universidades y todo tipo de promoción, incluyendo la religiosa. Así como lo leen, hay misioneros virtuales que se han preocupado por la necesidad espiritual de los avatars.
Un grupo de jesuitas italiano (¡sorpresa sorpresa!) se ha procupado por el bienestar de los habitantes de Second life y, según han publicado en Civilta Cattolica, ellos se han preocupado por satisfacer también ciertas necesidades espirituales convirtiendo esta tierra virtual en una Tierra de misión en la que los avatares puedan vivir en oración común.

Si alguno pensaba estar a salvo en un mundo virtual, pues fijénse que no. El espíritu misionero de los jesuitas es incanzable y hace uso de las nuevas tecnologías

Le monde

julio 19, 2007

Faltaba más

Con el revuelo a causa de las últimas decisiones de la corte de Los Ángeles, en los que se ha establecido el pago millonario como indemnización (por no decir que casi se convierte en un arreglito por debajo del agua) que la arquidiocésis de esa ciudad ha establecido para terminar con las demandas, en México los sacerdotes han buscado alguna u otra manera para explicar esas actitudes y aminorar el problema.



Tomado de Milenio
17-Julio-07
A diferencia de Estados Unidos, donde hay cientos de casos legales contra sacerdotes pederastas, en México hay muchos menos. Y en los que enfrenta la jerarquía católica no se tiene contemplado indemnizar a las víctimas, porque sólo han sido “manoseos” y no violaciones.

Dijo lo anterior el obispo auxiliar Marcelino Hernández, encargado en la Arquidiócesis de México de atender a los curas acusados de estos crímenes. En 20 años, algunos han tenido que pisar la cárcel por “algún manoseo, que es lo que desgraciadamente ha habido, no casos mayores”.

El obispo Hernández dijo que los sacerdotes tienen sensibilidad para respetar a las criaturas y a las familias. Sobre todo “somos guadalupanos, y la Virgen María nos cuida de que no hagamos cosas así de graves”, añadió.

“Le pido a Dios de que no haya tantos casos que uno no conozca. Porque esos sucesos como el ocurrido en Los Ángeles donde se finiquitaron algunos casos por la vía económica nos duelen”.

El obispo auxiliar consideró que el acuerdo por un monto tan grande (660 millones de dólares) “me hace pensar que había muchos casos. Muchos de los que se pagaron no eran, así suele suceder. Pero el hecho de pagar pone en evidencia que sí hubo grandes faltas de respeto a los menores”.

Aun en caso de que los sacerdotes tengan culpa, dijo, también tienen derechos y es necesario no protegerlos, pero sí acompañarlos, porque expulsarlos del sacerdocio no resuelve nada.

Los casos que se han presentado en México, dijo, se han resuelto a través de “bastantes posiciones de comprensión respecto de la familia; han sido casos aislados y ni siquiera probados de una violación. Manoseos sí ha habido. La familia ha comprendido, por el mismo cariño que tienen por el sacerdocio, por la Iglesia; los ha vuelto más tolerantes”.

Justicia incompleta

Por lo demás, la Red de Sobrevivientes de Abusos Sexuales (SNAP) afirmó que ni siquiera el acuerdo por 660 millones de dólares que pagará la Arquidiócesis de Los Ángeles a las víctimas de abusos sexuales por parte de sacerdotes logra una justicia completa.

Algunos responsables aún son curas, y además en los casos también estuvieron involucrados religiosos, religiosas, seminaristas y otros curas que solaparon a los responsables y permanecen impunes.

Lago de Guadalupe, Cuautitlán Izcalli/Eugenia Jiménez

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