octubre 01, 2007

Cambio de aires (ni tanto)

Ya pasó una semana desde el traslado. Aún tenemos poca clientela, pero ya hay algo que contar:

Entre los pocos clientes que han concurrido se encuentran un grupo de alrededor de 10 niños cuyas edades fluctúan entre los 4 y 10 años... y juntos son un verdadero desmadre (y luego se quejan de que nuestra generación ya no quiere formar familias). Entre parientes y amiguitos concurren aquí en intervalos y siempre pidiendo media hora de renta de PC, todo eso sólo para bajar imágenes o videos de Dragon Ball... y los cabrones no me dejan ver.

Lo más simpático es que el más pequeñito (como dije, de unos 4 años) es un chingaquedito, pide, reclama, grita, se emberrincha... es bastante tenso lidiar con él. Cuando me quejé con mi familia de ese chamaco mi hermana me dijo: "Ni digas que pudo ser tuyo". Cuando vió mi cara de pendejo (de pendejo sorprendido, lo otro es costumbre) me aclaro que es hijo de una vecina que a mí me interesaba hace unos años, siendo adolescentes... y que ahora está hecha una vaca (yo no soy una varita, pero aún puedo darme mi taco). Hasta este momento no he vuelto a mencionar el asunto, ya hasta veo a los niños con cierta simpatía, aunque aún me dan ganas de lanzarlos por el techo cada que me dicen: "Señoooor". Ni que estuviera tan madreado.

2 comentarios:

Jajajajajaja
jajajajajajajaja
jajajajajajajajaja
ahhhhhhh ahh

jajajajajajaja jajajajajaja

TEngo que ir para conocer a semejante criaturita del mal.

Tiene usted toda la razón, señor... y mejor váyase acostumbrando.

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