septiembre 08, 2007

Hablando del futuro

Muchas personas me han hecho comentarios acerca del mocoso de las anegdotas (comentarios de voz porque los muy ojetes no son ni para dejar un mensajito escrito) diciéndome que el niño no tiene la culpa, que mejor hablara de los pinches maestros. Esos seres que, sólo porque obtienen un titulito de educadores, creen que pueden instruir a un adolescente, siendo que ellos mismos son tan ignorantes de lo que enseñan.

Mi posición en ese asunto es un tanto ambigua. Por una parte estoy de acuerdo con esos comentarios y no abundaré más; pero por otro creo que tampoco es culpa de ellos, no son bien entrenados en el arte de lidiar con niños y pubertos que les son endilgados porque ni sus propios padres los aguantan... y todo por un pinche sueldo miserable.

Mi versión de que los pobres maestros no saben como lidiar con esos mutantes se vió reforzada con otra visita del mocoso del anegdotario. Esta vez no importa la razón de su visita, sino el hecho de que en su cuaderno encontré lo siguiente:
¡NO ME CHINGUEN! ¡EN UN ALUMNO DE SECUNDARIA!

Ver esta imagen me provocó tres sensaciones simultáneas:

1. Risa loca de ver un sello así.
2. Coraje por ver cómo los maestros tratan a esos mocosos como idiotas fomentando esa actitud de no querer crecer.
3. Preocupación por la ínfima calidad de la preparación del magisterio (Dicho de otra forma pinches maestros que mal están).


Pero, fuera de todo eso... ¿A poco no da ternurita?

4 comentarios:

Creo que tanto el lepe como sus padres se merecen el sello. Creo también que el problema no está principalmente en los maestros sino en los padres de familia.

Varios de mis antiguos compañeros de escuela tienen pésima ortografía, en cambio mis hermanos (todos de diferente nivel académico) escriben parecido a como yo lo hago.

1. Si, da mucha mucha ternurtia.
De las personas que leyeron este tema junto a mí concuerdan en algo:

CHAAAAALEE

Si, esa expresión fue unánime.

Mmmm me sentí aludida y no me siento mal maestra. Creo que habemos de muchos tipos, es fácil opinar desde fuera. La preparación de un maestro no está en la escuela normal sino en las aulas de clase y nunca termina, hay que lidiar con muchas cosas y aveces uno recurre a todo lo posible. Son peores maestros los que ya no intentan nada. No, no es culpa nuestra.

Agradezco el comentario y respondo:

- Es un problema de varios actores: Maestros y padres de familia incluidos.

- La preparación de CUALQUIER profesional se encuentra precísamente fuera de las aulas de clase; a ellas sólo se va a pasar materias y obtener un título.

- Claro que es fácil opinar desde fuera, pero habemos quienes, sin ser precísamente profesores (aunque en mi caso particular alguna vez di clases a niños) nos damos cuenta de cómo está el asunto.

- Querida maestra: Sólo se dio por aludida, pero no respondió al comentario; ni lo reafirmó ni lo refutó.

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