noviembre 04, 2006

Me cuesta creerlo. Y en la Universidad...

Me acabo de enterar de cómo una de las patrullitas de "Auxilio UNAM" se llevaron a una pareja gay que andaba en el campus. Asunto que me llenó de rabia y de importencia al ver que en plena universidad se nota la homofobia en las autoridades (no me hubiera extrañado de alumnos).

Andándome yo paseando me puse a investigar algunos datos y me encontré con algo verdaderamente irritante y que en necesario que se sepa. Las letras en negrita son citas y lo que está en texto normal es mío ¿Que si está muy largo? ¡Se joden!

Opera grupo homofóbico en CU

En el vivo corazón de la UNAM, donde, según lo denuncia el Grupo Universitario por la Diversidad Sexual-UNAM, operaba, no sé si todavía un grupo homofóbico denominado ¡MAP, Movimiento Anti-Putos! (textual, y qué vergüenza tener que transcribir semejante peste, soy malhablado, pero nunce he discriminado), “cuyos miembros extorsionan y agreden, incluso con bates, a los estudiantes de la comunidad gay. “A algunos les han llegado a romperles la nariz”. Integrantes de Auxilio-UNAM:

- Te cáis con 500 pesos o te quedas encerrado, pinchi puto…

De verdad que hasta ganas de vomitar me dan.

Y por si pensamos que sólo ahí

Allá por mayo del 2005 se publicó la noticia: De uno a tres años de prisión, asi como de 50 a 200 días de salario mínimo, como multa, al que provoque o incite al odio o a la violencia, excluya a algún usuario, o niegue y restrinja los servicios a personas que se distingan por su orientación sexual…

Hoy, después de que hace más de 4 años el PAN envió a la congeladora la Ley de Sociedades en Convivencia (matrimonio entre seres del mismo sexo, que apodan “ley gay” que alguna vez comenté aquí), se actualiza y será ponderada en la Asamblea Legislativa del DF., y el reclamo cobra renovada actualidad:

- ¡Basta ya! ¡Respeto a la mujer y sus preferencias sexuales! ¡Venimos a gritar al gobierno y a la Iglesia, que tenemos ciudadanía! ¡Que el cuerpo, que mi propio cuerpo, no es de la Iglesia, no es del gobierno, no es de los partidos políticos! ¡Mi cuerpo es mío..!

Y me parece muy bien. Por encima de todo y de todos, las mujeres homosexuales demandan respeto incondicional para sus derechos de humanas y ciudadanas. ¡Alto a la discriminación de género! ¡Que cese la matanza de mujeres en Ciudad Juárez y se esclarezcan por fin, y que por fin se resuelvan los casos de nota roja de cientos y cientos de cadáveres violados, macerados, desgarrados a mordiscos en pechos y genitales, con las víctimas de los sicópatas, de los pervertidos sexuales, padeciendo inacabable muerte por asfixia, bala, arma blanca, con el más aberrante y atroz de los lujos, el de crueldad. ¡Alto a la siembra de cadáveres en Ciudad Juárez..!

Esos son los constantes reclamos de las compañeras lesbianas contra una comunidad que encubre sus vicios con la máscara de las “virtudes” públicas, moralina vil, mojigatería e hipocresía. ¡Basta ya!, claman las compañeras que enfrentan cara a cara los dogmas, prejuicios y sectarismos del Sistema y el individuo, del macho al que se han cansado de soportar. ¡Basta!

Pues sí, pero lástima, porque fueron mujeres (no lesbianas, por supuesto), las que hace algunos años corrieron a denunciar a determinadas parejas de homosexuales que se manifestaban su amor en el Metro, para que de allí los corrieran los guardias que apelaron a la Ley de Seguridad Pública (me lleva la ch..., ahora resulta) e ignoraron la fracción respectiva del Código Penal del DF que supuestamente garantiza sus derechos. El incidente, que debería avergonzarnos, pasó casi inadvertido, como también las “razones” de los de Seguridad, muy al modo de la moralina de las épocas rancias de algunos de nuestros padres y créanme que escribo con mucho coraje:

¡Los homosexuales deben respetar al público usuario y no mostrar sin pudor alguno sus desviaciones! No pueden tocarse como si fueran un hombre y una mujer. Provocan traumas a los pequeños y a los jóvenes. Esas cosas son degradantes. Nuestra obligación es pedirles que salgan de las instalaciones, y esto, a petición del público usuario.

Sobre tal modo de proceder mucho pudieran decir los especialistas en la conducta humana. Pero en fin, ¿que alguno de los presentes, avergonzado del pobre espectáculo, se hubiese opuesto (nadie se opuso) a la discriminación, a la persecución en contra de los homosexuales? ¿Que alguno se hubiese atrevido (nadie se atrevió) a protestar por el aberrante maltrato y la violación a los derechos de humanos del odio irracional y homofóbico contra los “gays”? Las “razones" de los empleados del Metro:

- Los derechos humanos de los homosexuales terminan donde comienzan los de los niños y demás ciudadanos. Si a algunos no les gustó nuestra acción, ¿qué harían si viajan en el Metro con sus hijos, sus esposas o novias, y ven a dos hombres o a dos mujeres acariciándose? Ah, ¿verdad? Eso no se acepta en la idiosincrasia de mexicano.

¿La qué del qué, dicen ésos? Ah, la ignorancia y la mediocridad de las masas, mediocridad e ignorancia malparidoras de engendros como el prejuicio y el dogma, la intolerancia y el sectarismo que pueden desembocar en el linchamiento de los “diferentes”. Pero a ver: ¿semejante homofobia es lepra y cochambre sólo de mediocres como los tales guardias de seguridad en el Metro? Luego andan haciendo plantones y se enojan con el que los critica.

1 comentarios:

No tenía idea de este tipo de grupos... y es una lástima que estos ataques se den dentro de la universidad

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