septiembre 29, 2006

Reflexión Garabato

Diez minutos de papel: Cinco minutos friki, cinco minutos otaku


Nunca he comprado un cómic, mucho menos un manga. He visto la BD y tengo algunas historietas. Cuando digo esto me siento como en una sesión de alcohólicos anónimos, pero al ser el lado oculto de la cofradía, les pido seriedad por favor. En mi defensa les diré que si los he leído.
Teóricamente son lo mismo, pero quienes son letrados en el tema reconocen la distinción. Por supuesto se trata del mismo fenómeno: un relato con imagen y texto, pero de expresiones diferentes. Cada uno ha adquirido rasgos distintivos. La clave se encuentra en la palabra relato.
Además de nuestro pulgar oponible, el uso de la palabra y la imagen gráfica nos distinguen, es decir, medios de comunicación. Tal vez una de las cosas más importantes para nosotros sea compartir nuestras experiencias; para lo que nos valemos de múltiples elementos: la novela, la historia, las formulas matemáticas, el dibujo, la poesía, la danza, etc., etc. La lista se incrementa con forme se descubren y se apropian nuevas técnicas.

En estos tiempos todo se ha mezclado, aún así reconocemos estilos por su lugar de procedencia. La división entre occidente y oriente sigue siendo práctica a pesar de todas las falacias que contiene. He aquí que las dos grades reverencia en estilos sean el cómic y el manga. La línea dura y violenta del primero, el refinado tazo del segundo, ambos igualmente estilizados.
Algunos dirán que sus brillantes colores y las fantasiosas historias cautivan a los lectores. Sí, ese es el primer paso, es el inevitable imán de lo sentidos. Claro, siempre permanece el placer estético, pero a su lado se encuentra el cuestionamiento.
En este caso no creo que el azar influya mucho la identidad de las dos grandes referencias. El cómic norteamericano tiene una gran presencia de héroes “mutantes”, de ese otro que no comprendo. Personajes cuyas habilidades despiertan la llamada del peligro y que, rompiendo la lógica del instinto, se dedican a auxiliarnos. De primera impresión parece ser una preocupación por la radiación, sin embargo no será la preocupación por reconocer en el otro a un igual. En el manga sobresale la orfandad y el hambre. Jóvenes que salen adelante por su convicción y su capacidad de establecer fuertes vínculos de amistad, de reelaborar su familia. La guerra fría y la bomba de Hiroshima.

Creo que el cómic (en general) no es un medio de evasión para adolescentes y adultos inmaduros. Al contrario si ponemos atención en ellos la presencia de elementos “reales” que han dejado en vela al mundo, son abrumadores. Su formato, el ágil ritmo, se gran expresión lo convierten en un medio ideal para propagarse. Que cómo la fuerza también tiene su lado oscuro. Lo mismo se convierte en protesta que en un banal entretenimiento.

Tiempo extra.

Sólo he apuntado generalidades, lo sé, pero espero les agrade el texto. Y para los cinco amables lectores les daré algunos detalles reveladores sobre Serindë: ¿Manga o cómic? Ambos estilos me gustan, realmente depende más del concepto y del sello del equipo de dibujantes. Realmente me atrae más el trabajo de dibujo. Y aunque les rompa el corazón no me gusta Superman ni Saint Seiya. Me agrada el dibujo de Yoshitaka Amano, y Carolina Eade. Y escribir esto me tomo más de diez minutos.

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