enero 06, 2013

El Circo del Absurdo. Pista 3

Bienvenidos a esta pista 3 de El Circo del Absurdo.

Pista dedicada a otros menesteres que no tienen temas en común, pero no son menos importantes. En esta pista el deporte, la ciencia y las fiestas decembrinas comparten un espacio sagrado en el cual, sin un tiempo determinado, pueden ser abordados por todos aquellos valientes e interesados que deseen adentrarse en ellos.

(Nótese que todo lo anterior es puro choro, pero qué bonito suena).

Las fiestas decembrinas, querámoslo o no, dejan impronta en nosotros. No es imposible, pero sí muy difícil alejarse de toda la parafernalia, los buenos deseos, los detractores (amargados o no, que hay de todo), las manifestaciones de los creyentes en un ser divino que nació hace chorromil años y las racionalizaciones de los no creyentes para justificar que ellos también andan de fiesta. 

Pues bien, entre aquellos a quienes les agarra la reflexionadera tenemos a Don Plateros, el padrino que cada fin de año se nos pone sentimental (y más este año, que sí la tuvo cabrona) y se pone a platicarnos que para él 2012 será inolvidable, dejando en claro que, si bien cada quien es producto de sus circunstancia, tampoco hay que poner de pretextos a la hora de sobreponerse a ella (o al menos eso entendí).

Otro que nos platica sus impresiones en estas fiestas en un esceptico veterano, Juan Carlos Bujanda, que nos platica sin ambages lo que todo mundo hace y nadie expresa francamente: una apología del consumismo. O lo que es lo mismo, ser indiferentes, transas, miedosos, convenencieros, etc. durante todo el año, pero por un ratito vaciar la cartera para aparentar lo contrario.

Ah, pero don Bujanda no se queda quieto. Recordándonos un poco que esto del Circo se trata de hablar también de ciencia, protociencia, pseudociencia y etceteraciencia, nos recuerda la necesidad (imperiosísima) de que cada ser humano quede vacunado, denunciando de paso a algunos promotores de esa idea, presentada sin pruebas y como asunto casi casi de fe, de que la vacunación produce autismo. Nos dice que eso no es cierto y nos advierte del peligro ─enorme─ que representa el no vacunar a los niños cuando les toca.

En este circo también está presente el futbol. Ah ese entretenimiento masivo, es un poco de todo: deporte para algunos (los que de verdad lo practican), espectáculo para otros (los que de verdad disfrutan el deporte como tal), negocio para otros más (los menos, los que «juegan con los jugadores»)... y enajenación para la mayoría. Personalmente no me gusta, no soy aficionado a los deportes de conjunto en general y el futbol en particular me parece aburrido. Pero hay mucha gente a quien sí le gusta y lo disfruta horrores. Uno de ellos es The Jab, quien nos platica que él sí es futbolero, platicándonos que ni él mismo se explicaba ese gusto hasta que cayó en sus manos Miles de millones, de Carl Sagan y le dio bases para entender su afición como residuos de un pasado guerrero.

El Circo del Absurdo es algo que (aunque suene trillado) se logra con la colaboración de muchas personas desde diversos puntos de vista. Participan creyentes, ateos, valemadristas, científicos, humanistas y eso da la oportunidad de ampliar horizontes. Termino haciendo la recomendación que hacen los actores de teatro cuando se termina la obra: si les gustó recomienden la función; si no les gustó shhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh, para que haya otros incautos como ustedes que caigan.

La Cofradía Cósmica de la Buena Onda les agradece el tiempecito dedicado a la lectura de esta función y los invita a mirar las otras dos pistas que, para su beneplácito, han preparado para ustedes Historias Clandestinas y El Señor Patito®. Den clic en los enlaces de aquí abajo:


septiembre 02, 2010

"Las sectas nos están ganando..."

Esa fue una de las frases que me comentó un sacerdote católico al preguntarle sobre la participación de la comunidad en la Misión Permanente.
Él, de dijo, tiene poco tiempo en la rectoría, lo acaban de mandar como apoyo. Ahora, esa subsidiaria de la parroquia tiene 2 sacerdotes para atender a una población de miles.
Pero en esa labor no están solos. Tienen un grupo nutrido de catequistas, más algunas otras actividades de otros miembros de la comunidad... y sin embargo, él siente la indiferencia y frialdad del resto de los vecinos.

" La gente no se compromete con su religiosidad, buscan lo más fácil, por eso las sectas protestantes están creciendo cada día más..."

Esta es la primera vez que me acerco así a uno de los " especialistas de lo sagrado", y me impactó su discurso, su manera de hablar, sus palabras (eso sí, el señor es de voz educada).
Grosso modo pude notar, en ese corto encuentro, que al interior de la Iglesia, y él como contacto de los laicos con la religión, atestiguan cómo se pierden adeptos; es más, en ocasiones no sólo no los mantienen, a veces no consiguen captarlos. Además, a esos pocos e inconstantes fieles que ocasionalmente se aproximan a los servicios religiosos, están "mal instruidos en su fe", en otras palabras : son católicos nominales, malos católicos que tienen poca fe y, por lo tanto, pueden perderse facilmente.

Es una realidad que en ocasiones se constata a través de las encuestas, de los censos de población. El número estadístico de católicos ha disminuido en las últimas décadas, más no significa que abandonen las creencias.
Se trata, más bien, de migrantes religiosos que pasan de una religión a otra porque la primera no satisfacía alguna necesidad -de cualquier naturaleza.

mayo 11, 2010

De historias e histerias

Por alguna extraña razón, algunos colegas historiadores consideran que escribir Historia para la divulgación es una de las actividades indignas para quienes han pasada años hablando con los muertos.

¿Escribir Historia para los no iniciados? Para algunos hacer divulgación histórica sería un desprestigio total y mucho peor si se trata de hacer divulgación para los niños. Sí, esas pequeñas criaturitas que no comprenderían el intrínseco sentido de la explicación histórica lleno de palabras largas y complicadas como concomitante. Por esta razón, algunos rechazan tajantemente la idea de acercarse a un público más pequeño.
También está el otro lado de la moneda, los chiquillos que deben aprender la Historia memorizando fechas,nombres y datos que poco le significan, así que terminan detestanto la materia.
Pero siempre se puede culpar a los profesores pues, finalmente, ellos son los encargados de enfrentar diariamente a una horda de chamacos a los cuales debe enseñar un programa preestablecido.

Y el resultado es que tanto unos como otros se repelen, y tenemos resultados como estos: Estudio revela que 56% de los estudiantes se encuentra por debajo del nivel básico. Escaso aprendizaje de historia entre niños de tercero de primaria

Ante este desolador panorama ¿Sería descabellado pensar en otra manera de explicar el pasado? ¿Podría enseñarse a través de juegos, de fomentar la imaginación y, sobre todo, de fomentar la curiosidad por el pasado? ¿Podríamos enseñarles a cuestionar el pasado, o bien a cuestionar a quien les cuenta lo que en realidad pasó?

Tal vez, enseñarles a cuestionar lo que pasó, o lo que les dicen que pasó sería un experimento bastante interesante, e incluso arriesgado que pondría en aprietos a los profesores (imagino que sera algo como esto)... Pero yo creo que valdría la pena intentarlo.

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