Desde que los grandes hombres miraban hacia el cielo esperando obtener una respuesta sobre el futuro, o alguna guía que les indicara cómo debían proceder; si los tiempos eran propicios o si la batalla resultaría favorable. Cómo olvidar a los viejos magoi que leían en los astros el porvenir, o bien a los reyes, a los estados teocráticos en los que el Jefe supremo era también el supremo sacerdote. En otros casos, el gobernante siempre se mantuvo próximo a alguna figura sabia, conocedora de los misterios del porvenir y de cómo obligar a que las cosas sucedan.
Obligar, eso es, dicen algunos, la principal diferencia entre la Magia y la Religión. Magia simpática y homeopática, decía Fraizer en su Rama Dorada.
Pero hoy no vengo a hablarles sobre esas minucias. No mis queridos condenados, hoy no.
Sólo por hoy no les hablaré de los viejos tiempos de reyes soñadores al lado del Tigris, sino de tiempos más cercanos, en donde con la llegada de los ideales republicanos, de aquél ideal de separar los poderes , se ha intentando romper este binomio Política-Religión, a veces con mayor o menor éxito.
Y es que a los hombres no se les puede extirpar tan fácil ese miedo ante el futuro, ante el porvenir, nisiquiera los hombres más poderosos, los grandes líderes y emperadores consiguieron alejarse de aquellos, los iniciados en alguna de las artes mágicas y adivinatorias.
Esta es la línea que intenta seguir un ambicioso libro que esta semana cayó en mis manos:"
Los brujos del poder", de José Gil Olmos, un libro que habla sobre el esoterismo en la política mexicana.
Hace unos meses, éste fue un libro, si no de los más vendidos, al menos de los más publicitados y en cierta medida arriesgados. Se trata de un trabajo que revela los fuertes nexos que han tenido los políticos mexicanos, sobre todo los más recientes, con las prácticas mágicas y esotéricas.
El libro comienza en los albores del siglo XX, cuando una "nueva era" estaba por gestarse contra Porfirio Díaz. Así, el primer personaje es Madero, de quien son bien conocidos sus tratos con el mismísimo Benito Juárez.... o al menos su espírtu.
El recorrido continúa con otros personajes como el mismo Calles -el mismísimo presidente pintado como demonio debido al conflicto Cristero- quien fue curado por el Niño Fidencio y partícipe del I
nstituto Mexicano de Investigaciones Síquicas en la década de los cuarenta y un poco más allá de la muerte del Jefe Máximo.
También figuran La Paca, uno de los más surrealistas casos judiciales de nuestro país, del cual seguramente muchos de ustedes recordarán.; así como los casos de algunos otros personajes esotéricos allegados al poder al grado de adjudicarles a ellos y sus prácticas la gloria política; en otros casos, se habla de los políticos y de cómo su creencia en esas artes mágicas influyeron en su gestión pública, como el caso de
Cavazos Lerma en Tamaulipas.
Tal vez la parte más esperada del libro sea la política actual, cuando se habla de què manera Elba Esther Gordillo "trabajó" a Ernesto Zedillo o cómo es que Martha Sahagún consiguió llegar a Los Pinos. Si, si, se ve que al autor es amante del peligro, pues en estos casos la mayoría de sus fuentes fueron, evidentemente, anónimos excolaboradores.Nada tontos los informantes, pues al parecer y decir del autor, gracias a todos estos hechizos y embrujos las dos mujeres consiguieron no sólo el poder político, también un poder sobrenatura que haría temblar a cualquier bruja de Disney.
El libro es de fácil lectura pues en muchos casos, los personajes esotéricos alrededor de los políticos se entrecruzan, así que uno puede encontrarse dos o tres o más veces el mismo párrafo en donde se explica la interrelación de los personajes, de manera que puedes saltarlos...a menos de que quieras conocer, una vez más, cómo se conocieron e interactuaron X,Y y X o Y,Z y X.
El lenguaje es sencillo, aunque a veces abusa de las citas a otros libros llegando a citar -no sé si íntegramente- tres o más páginas completas y seguidas. Con esto consta que la bibliografía elegida es buena, tan buena que vale la pena reproducir y no parafasear los trabajos de otros -ojo que al menos les da el merecido reconocimiento.
Sin embargo, hay algo que no me agrada: La estructura del libro parece allanar el camino para esa "Nueva Era Política" de la que hablé allá arribita, al mencionar a Madero. Éste, al principio del libro se marca como un Apóstol de la Democracia que debía morir; varias páginas hacia el final, se habla del halo esotérico con el que se planteó la campaña presidencial de Fox, incluyendo un nexo con el musical
Regina, un musical para liberar conciencias [
sic.].
Pero mis queridos condenados, no me hagan esas caras,les explico.Según se "destaca" en el libro, hubo varias fuerzas esotéricas que ayudaron a la llegada del guanajuatense, a la presidencia entre ellas el manejo musical y visual -la famosa "Y" y "V" y hasta el
hoy,hoy,hoy- con el fin de preparar el camino al cambio espiritual del país. Y aún hay algo mucho más preocupante que saber que posiblemente todos fuimos influenciados por los
mayas galácticos, es que estas acciones -junto con las de Marta, Elba Esther- dieron resultado y sólo nos han encaminado hacia ese cambio místico y tan esperado en el 2012... cuando por fin nuestro país tendrá nuevamente a su presidente indígena, a un Benito Juárez como el espíritu que se manifestaba a Madero o el que se le manifiesta a Valentina, una indígena en Santiago Yaitepec, poblado de...sí, adivinaron: Oaxaca.
Finalmente el libro cierra con el carácter mesiánico y el esoterísmo que rodea al sub Marcos quien recibiera el bastón de mando en los pueblos indígenas y los mensajes esotéricos, casi místicos ,con los que se comunicaba
un poderoso grupo justo antes del levantamiento.
Queridos, así es como termina este libro, con la llegada de Marcos al poder de los indígenas en la espera del 2012...y con la sensación de que este libro, sólo intenta allanar el camino o poner en alerta ante esa "inminente apertura de las conciencias" por el camino de la
política esotérica, fenómeno que gracias a la contundente eficacia -si no, miren a la lidereza del SNTE- están lejos de desaparecer.
Y así mis condenados, nos sentaremos a esperar qué otras triquiñuelas mágico-esotéricas tendrán preparados nuestros políticos y los cientos de brujos, hadas y hechiceros que esperan ansiosos poner sus manos sobre el dinero de cualquier incauto..